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Cómo citar

Capellato, N. (2021). Asociación entre hábitos alimentarios y acné del adulto. Evidencia, Actualizacion En La práctica Ambulatoria, 24(1), e002091. Recuperado a partir de http://evidencia.org.ar/index.php/Evidencia/article/view/6914

Comentado de:

Penso L, et al. JAMA Dermatol. June 10, 2020;156(8):854-862. PMID:32520303.1

Objetivo

Establecer una relación entre los hábitos de alimentación y la presencia de acné del adulto, pasado o actual.

Diseño, lugar y pacientes

Se realizó un estudio transversal como parte del estudio NutriNet-Santé, que es un estudio de cohorte observacional en curso que había iniciado en Mayo de 2009 en el Departamento de dermatología, Hospital de Mondor en Paris, Francia. Se llevó a cabo desde noviembre de 2018 hasta julio de 2019.

Participaron 24.452 individuos quienes respondieron cuestionarios en línea, acerca de su nivel de acné, pasado o presente y su comportamiento alimentario.

Evaluación de los factores de riesgo

Se evaluó el consumo diario de alimentos de los participantes en: 1) tipo de alimento, en gramos por día de: frutas, verduras, leche, carne, etc. y 2) tipo de nutriente en gramos o miligramos por día de: vitaminas, zinc, fibras, carbohidratos, lípidos, proteínas, etc. Además, los participantes respondieron acerca de sus características sociodemográficas, antropométricas, estilo de vida, actividad física y antecedentes personales patológicos.

Medición de resultados principales

Para evaluar la asociación del consumo de alimentos y nutrientes entre individuos con acné pasado o presente en comparación con individuos que nunca tuvieron acné, se utilizaron modelos de regresión logística uninomial y multinomial (en este último caso ajustando los resultados por posibles variables de confusión como edad, sexo, actividad física, tabaquismo, nivel educativo, ingesta diaria de energía, número de registros dietéticos completados y síntomas depresivos). Los resultados se expresaron como odds ratios (OR) u odds ratios ajustados (ORa), respectívamente, con sus correspondientes intervalos de confianza del 95% (IC95%).

Resultados principales

Los 24.453 participantes tenían una media de edad de 57 (DE 14) años; 18.327 (75%) eran mujeres y 11.324 (46%) reportaron tener o haber tenido acné.

El análisis uninomial no ajustado, mostró que los participantes que habían experimentado acné en el pasado o presentaban acné en el presente, comparados con aquellos que nunca habían experimentado acné, consumían significativamente más leche (OR 1,28; IC95% 1,18 a 1,39), bebidas azucaradas (2,19; 1,94 a 2,48) chocolate con leche (1,28; 1,19 a 1,38) snacks y comidas rápidas (3,83; 3,34 a 4,40), y más productos ricos en grasas y azúcares (4,35; 3,50 a 5,41); y significativamente menos carne (0,39; 0,31 a 0,48), pescado (0,17; 0,13 a 0,23), vegetales (0,71; 0,66 a 0,76), fruta (0,71; 0,67 a 0,74) y chocolate negro (0,90; 0,84 a 0,96).

Luego de aplicar el modelo multinomial ajustado, tanto el consumo de leche (por vaso, ORa 1,12; IC95% 1,00 a 1,25; p= 0,04), bebidas azucaradas (por vaso, 1,18; 1,01 a 1,38; 0,04), y alimentos ricos en azúcares y grasas (por porción, 1,54; 1,09 a 2,6; 0,01) se presentaron como factores asociados en forma independiente al acné actual.

Conclusiones

Este estudio muestra que el consumo de una dieta de tipo occidental con alimentos ricos en azúcares, grasas, bebidas azucaradas y leche se asocia a la presencia de acné del adulto. Se requieren nuevas investigaciones que puedan aportar evidencia a la prevención y el manejo del acné.

Fuente de financiamiento/Conflicto de interés de los autores

La fuente de financiamiento no fue reportada. Los autores declararon no presentar conflictos de interés.

Comentario

El acné es la enfermedad inflamatoria crónica más frecuente de la piel, suele afectar a población joven2, 3, sin embargo, el acné del adulto, que se da en individuos mayores de 25 años, tiene una prevalencia en occidente de aproximadamente el 50%4.

El acné produce un impacto negativo en la calidad de vida de quienes lo padecen, con reportes de: baja autoestima, aislamiento social y depresión. Tiene una fisiopatogenia compleja multifactorial, en la cual tanto los factores genéticos, endocrinos como ambientales son fundamentales en el desarrollo o la exacerbación del acné. Dentro de los factores ambientales como potenciales implicados encontramos: ciertos productos cosméticos, el tabaco, el estrés, la polución ambiental y la alimentación5, 6.

La asociación entre dieta y acné ha generado un gran número de investigaciones en las últimas décadas. Múltiples artículos demuestran que dietas con elevados índices glucémicos (dietas occidentales) se asocian con acné 6, 7, 8, 9; similares observaciones pudieron demostrarse con el consumo de leche y la presencia de acné10.

Las dietas occidentales, determinan elevados niveles plasmáticos de insulina y de factor de crecimiento símil insulina 1 (por sus siglas en inglés, IGF-1) que actuando en la unidad pilosebácea, induce la proliferación de queratinocitos y sebocitos11. Además, se ha demostrado que estimula un aumento de la producción de andrógenos, incrementa el estrés oxidativo y la inflamación, promoviendo el desarrollo del acné12, 13.

Por otro lado, el consumo de leche, estimula la producción hepática de IGF-1 y con esto se elevan los niveles plasmáticos de insulina. Un meta análisis reciente encontró una relación positiva entre el consumo de lácteos (leche entera, leche baja en grasa y leche descremada) y la aparición de acné, pero no una asociación significativa entre el consumo de yogur o queso y el desarrollo del acné14.

Es importante destacar que la investigación disponible no demuestra que la dieta causa acné, sino que podría influir o agravar el acné existente

Más allá de esto, los datos publicados hasta el momento presentan limitaciones, como bajo número de pacientes, incluyen solo pacientes adolescentes, y no investigan la exposición a múltiples alimentos.

Son necesarios nuevos estudios para evaluar si las intervenciones dietarias pueden mejorar o prevenir el acné y cómo el tamaño del efecto de tales intervenciones se compara con los tratamientos estándar.

Conclusiones de la comentadora

Este articulo aporta información valiosa proveniente de una gran cohorte de adultos, con datos precisos y oportunos sobre la ingesta de la dieta occidental (rica en productos de origen animal, grasas y azúcares) y la presencia de acné concomitante.

Citas

  1. Penso L, Touvier M, Deschasaux M, Association Between Adult Acne and Dietary Behaviors: Findings From the NutriNet-Santé Prospective Cohort Study. JAMA Dermatol. 2020; 156(8):854-862. PubMed
  2. Degitz K, Placzek M, Borelli C, Pathophysiology of acne. J Dtsch Dermatol Ges. 2007; 5(4):316-323. PubMed
  3. Hay R J, Johns N E, Williams H C, The global burden of skin disease in 2010: an analysis of the prevalence and impact of skin conditions. J Invest Dermatol. 2014; 134(6):1527-1534. PubMed
  4. Cunliffe W J, Gould D J, Prevalence of facial acne vulgaris in late adolescence and in adults. BMJ. 1979; 1(6171):1109-1110. PubMed
  5. Rademaker M, Garioch JJ, Simpson NB, Acne in schoolchildren: no longer a concern for dermatologists. BMJ. 1989; 298(6682):1217-1219. PubMed
  6. Stewart T J, Bazergy C, Hormonal and dietary factors in acne vulgaris versus controls. Dermatoendocrinol. 2018; 10(1):e1442160-e1442160. PubMed
  7. Ismail N H, Manaf Z A, Azizan N Z, High glycemic load diet, milk and ice cream consumption are related to acne vulgaris in Malaysian young adults: a case control study. BMC Dermatol. 2012; 12(1):13-13. PubMed
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  10. Adebamowo CA, Spiegelman D, Danby FW, High school dietary dairy intake and teenage acne. J Am Acad Dermatol. 2005; 52(2):207-214. PubMed
  11. Millward DJ, Layman DK, Tomé D, Protein quality assessment: impact of expanding understanding of protein and amino acid needs for optimal health. Am J Clin Nutr. 2008; 87(5):1576S-1581S. PubMed
  12. Rahaman SMA, De D, Handa S, Association of insulin-like growth factor (IGF)-1 gene polymorphisms with plasma levels of IGF-1 and acne severity. J Am Acad Dermatol. 2016; 75(4):768-773. PubMed
  13. Tasli L, Turgut S, Kacar N, Insulin-like growth factor-I gene polymorphism in acne vulgaris. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2013; 27(2):254-257. PubMed
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